El artículo trata sobre el aborto y se va a centrar en el aborto provocado. Hay diferentes posturas acerca del aborto. Desde la liberal hasta la más radical. Pero, nos preguntamos ¿Es lícito el aborto fuera cual fuese el motivo? Hoy en día circula un grupo “pro-elección”, que fundamenta que la mujer es libre para elegir abortar o no. Pero si este fundamento fuera válido, ¿dónde queda el derecho a la vida? Acaso porque es un ser indefenso se le privaría de esta.
Este tema es muy controversial y por siglos la iglesia ha defendido el don de la vida, ya que solo se la debemos a nuestro Creador. Nada ni nadie puede autorizar la muerte de un ser humano inocente, sea feto o embrión, niño o adulto, anciano, enfermo incurable o agonizante.
Hoy, sin embargo, la percepción de su gravedad se ha ido debilitando progresivamente en la conciencia de muchos. La aceptación del aborto en la mentalidad, en las costumbres y en la misma ley es señal evidente de una peligrosísima crisis del sentido moral, que es cada vez más incapaz de distinguir entre el bien y el mal, incluso cuando está en juego el derecho fundamental a la vida.
En algunos países se acepta la legalidad del aborto. Pero el hecho de que exista una ley que apruebe el aborto, no quiere decir que esa ley sea moralmente buena. Al contrario, se estaría atentando contra el principio de la vida. Además ¿Quiénes somos para decidir sobre la vida de un ser humano? Si yo decido se atenta con un ser indefenso.
Leyes de este tipo no sólo no crean ninguna obligación de conciencia, sino que, por el contrario, establecen una grave y precisa obligación de oponerse a ellas mediante la objeción de conciencia y pronunciándose abiertamente. Haciendo notar los desacuerdos de las leyes que atenten contra la vida.
El tema es álgido, lo que está en juego es la vida humana. Además la integridad de la familia está en peligro. El Estado debe de garantizar la unidad familiar y no promover la desintegración familiar.
Pero se ha comprobado que las personas que abortan sufren en el futuro traumas psicológicos, porque comprenden la gravedad del caso: comprenden que el aborto en sí es un asesinato de su propio bebé.
Por eso se debe defender el derecho a la vida y rechazar las prácticas abortivas que atentan contra este derecho. También, se debe tomar conciencia de los peligros que se corren cuando se practica este método.
Siempre he cuestionado mi existencia: ¿Qué hubiese sucedido si mi madre hubiese decidido no tenerme? Ustedes en estos momentos no estuviesen leyendo este artículo. Sé que Dios nos envía a este mundo para una misión y nadie tiene derecho a frustrar este encargo.
Para concluir, debemos de decir que la vida se inicia desde el momento de la fecundación y a partir de aquí existe un nuevo ser, único e irrepetible, al que no lo podemos identificar porque es una embrión.
Por tanto, desde el primero momento que inicia la vida se debe de defenderla.
Recuerda: "La vida es un don de Dios y la manera como la vivas será el regalo que le hagas a Dios". Defendamos la vida.
Autor: José Eduardo Morales Castillo
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